En fin, toda mi infancia mis padres me presionaron para que coma porque era muy flaquita y nunca tenía hambre. Llegaron los 13 años, y con eso un brote hormonal desproporcionado que me convirtió en una suerte de marabunta. No me paraba nadie. En esta etapa me hice realmente adicta a los hidratos de carbono, y lógicamente, la ropa me empezó a apretar.
De todas formas, esta descripción puede darle a los que no me conocen la idea de que peso como 200 kilos. La realidad es que el médico me pesó y tenía 4 kilos arriba del máximo deseado para mi contextura física: sobrepeso, poco, pero sobrepeso al fin.
Le pregunté al médico si me tenía que poner a hacer alguna dieta especial y me dijo: -“Comé menos y movete más”. Y eso hice. Tengo que decirles que estoy muy orgullosa de mí. En el lapso de 35 días, bajé los 4 kilos como resultado de bajar las porciones y caminar en el parque a paso vivo durante 40 minutos, todos los días. Bueno…si…también tuve gastroenteritis, y con eso bajé 2 de esos 4 kilos, pero lo bueno es que lo mantuve, así que algo de mérito tengo.
Volviendo a lo que nos compete, el otro día tuve en casa gente para cenar y me pareció buena idea lucirme con algo de la autoría de Petrona. Lo que me gustó de esta receta no es sólo su nombre (¡Duquesa…! ¡Pero qué paquete!), sino que la presentación del plato es algo a lo que no estaba acostumbrada. Normalmente uno pone una porción del plato principal y al lado el acompañamiento. Esta receta en cambio implica preparar un puré de papas, mezclarlas con 1 huevo y hacer unas canastitas que se hacen crocantes en el horno. Esas canastitas después contienen arvejas y zanahorias y se decora el plato con morrón asado. Una pinturita, y de verdad que no fue un gran esfuerzo. Me gustó aprender a hacer más especial algo que en definitiva era carne con puré y vegetales.
Respecto a la carne (¡Y qué cara está la carne!), muy bien no me salió, porque si bien sellé el lomo, cuando lo puse en la cacerola con la cebolla, me parece que puse líquido de más y quedó un poco como hervida. El sabor era bueno, pero me parece que la textura tendría que haber sido otra.
Obediente a mi querida inspiradora, Petrona C. de Gandulfo, empecé a cocinar bien temprano así que para cuando llegaron los invitados yo estaba impecable, perfumada y con las uñas pintadas, tomando una copita de vino.
De entrada hice unas tartitas caprese (que le robé a Mercedes Monti del Tenedor Rosa, miren su blog, es una maravilla esta mujer). Acompañadas con hojas verdes y una vinagreta de aceto, oliva y miel. De postre: manzanas asadas con canela y helado de crema. Calorías: todas las que se puedan imaginar. Invitados: Felices.
