En fin, volviendo al estofado: fui a una dietética del barrio, pedí hongos secos (porque la recetas voy a respetarlas) y le conté a la vendedora lo que planeaba hacer. Me recomendó que en vez de hidratar los hongos en agua los hidrate en el caldo mismo que iba utilizar para el estofado, me pareció una buena idea para que no tengan tanto gusto a hongos, pensé.
El resto de la preparación transcurrió sin problemas, salvo la parte de cortar las cebollas en cuadrados chiquitos: Gente, soy lo más espástico del mundo a la hora de cortar cebollas. El objetivo lo logro, si, no es una ciencia...ahora en cuanto al proceso creo que cualquier cocinero que me ve cortando me da con el palo de amasar en la cabeza. Se me desarma todo, me la paso llorando, un desastre. Mi mamá va a leer esto y me va a decir: Nena ¿Sos boluda?, hay una técnica. (Mi madre putea mucho, pero con cariño, y además siempre se sabe las técnicas, casi de todo, y si no las sabe las inventa y te hace creer que la tiene re clara). Así que a la brevedad voy a pedirle que me enseñe la bendita técnica o ustedes explíquenme cómo es esto de la cebolla.
Otra cosa que me provocó un poco de prurito fue leer al comienzo de la receta: “Colocar en una cacerola media taza de aceite” y después “Agregar una cucharada de manteca”. ¡Media taza de aceite es un montón! Después me dije a mi misma: si no le ponés la cantidad que dice la receta nunca te va a salir tan suculento como a Ella. Petrona, vos me ves desde el cielo de los cocineros, no puedo mentirte…le puse menos aceite. Espero que sepas comprender, yo soy de la generación del postrecito Ser, casi todo lo que como lo comparo con las calorías “de una manzana”. Bueno, a mi 32 manzanas de calorías en aceite ¡me parece demasiado!
Desgrasé la carne, corté las salchichas, salteé todo junto y mientras estaba revolviendo sin mucha expectativa la olla repleta de estofado rojo intenso, se me ocurre probarlo. Dios, pensé. ¿Vieron la película Ratatouille cuando el crítico gastronómico prueba el plato y automáticamente se transporta a su infancia en el recuerdo? Bueno, ESO me pasó a mi. Casi se me salta una lágrima y corrí a llamar a mi mamá: - ¡¡¡Mamá!!! ¡¡¡No sabes!!! El estofado está buenísimo, pensé que iba a tener el mismo gusto que cualquier guisacho que preparo normalmente, pero no, ¡¡¡No!!! Esto está espectacular.
De entrada preparé unas bruschetas que consistieron en pan frotado con ajo y aceite de oliva montado con un salteado de morrones, cebolla y tomate. Copa de vino y unos fideos para acompañar.
Así que, feliz con el primer plato que preparé, acá les dejo el estofado de Doña Petrona hecho por mi.

A la mierda!!! que producción!!!! Mucho blog, mucho blog, pero yo no recibí ninguna invitacion para degustar!!!
ResponderEliminarSuena bueniiiisimo!!!
ResponderEliminarQuiero una probadita!
Sos una grosa gordi.
:)